Tengo limitado el tiempo que mi hijo puede dedicar al uso de las nuevas tecnologías (Internet, teléfono móvil, videojuegos, televisión…)
He establecido normas para el uso de las nuevas tecnologías (momento adecuado de uso, uso como premio a la realización de sus tareas,…)
Hablo con mis hijos de forma habitual de los riesgos y beneficios de las nuevas tecnologías.
Me considero un modelo adecuado para mis hijos en el uso que hago de las nuevas tecnologías (no uso el móvil en lugares inapropiados, tengo otras actividades de ocio, no me paso horas delante del televisor…)
Navego con mi hijo de vez en cuando para conocer las páginas que visita en Internet.
El ordenador de mi hijo está en un lugar común de la casa, no en su habitación.
Tengo instalados filtros en el ordenador para impedirle el acceso a contenidos inadecuados.
Hablo con mi hijo y reviso junto a él los contactos del Messenger.
El móvil de mi hijo tiene contrato a mi nombre, para poder conocer el uso que hace de él.
Conozco el dinero que mi hijo se gasta en el móvil (llamadas, SMS, tonos, logos, juegos…)
He establecido un límite de dinero en el gasto que mi hijo puede hacer del teléfono móvil.
Se que mi hijo puede acceder a Internet y al Messenger a través del móvil.
Compruebo el Código PEGI (edad recomendada) de los juegos que compro a mis hijos.
Procuro jugar un rato con mis hijos los juegos que compro para saber si son apropiados para ellos.
Mi hijo juega a la videoconsola en un lugar común de la casa.
Controlar el tipo de videojuegos que tus hijos intercambian con sus amigos.
Intento sentarme con mis hijos a ver la televisión y comentar lo que está en la pantalla.
Procuro no utilizar la televisión como “niñera” de mis hijos, cuando no puedo estar con ellos
Cuando los contenidos que está viendo mi hijo en la televisión no son adecuados, tomo medidas (apago la televisión, cambio de canal…)
Mi hijo ve la televisión en un lugar común de la casa, no en su habitación.